30 abr 2011

Mezquindad y resurrección de cierta izquierda/RoldanEsteva-Grillet

Quien visitara en 2006 el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en Altamira, no habría encontrado sino un triste busto del célebre novelista y ex presidente venezolano arrinconado a una pared. Pero, si levantaba los ojos en el hall, vería una serie de gigantografías colgando, con los rostros de reconocidos literatos venezolanos defensores del régimen, entre los que se cuelan dos glorias pasadas de la izquierda: el filósofo Ludovico Silva y el poeta Victor "Chino" Valera Mora.

Si uno lee la revista del Ministerio de Cultura A plena voz, entre firmas notables de intelectuales adheridos al régimen como el escritor Luis Brito García o el antropólogo Esteban Emilio Mosonyi, reencuentra colaboraciones de ultratumba de glorias pasadas de la izquierda como Orlando Araujo o Carlos Contramaestre, cuando no un héroe accidental de esa misma izquierda como el guerrillero Argimiro Gabaldón. Hasta ahora no se han atrevido a usar imágenes o textos de otras glorias pasadas de la izquierda como José Ignacio Cabrujas o Luis Castro Leiva, quizá porque alcanzaron a verle las pezuñas al monstruo estalinista que se escondía tras el teniente coronel.

La aficción a manipular muertos notables  de la izquierda empezó con el cantautor coriano Alí Primera, a quien han convertido en animador de cuento evento electoral acontezca; la voz se calla sólo para ser sustituida por la diana cuartelaria el día de votación. Y todas aquellas pasadas glorias de la izquierda que no se sometieron a los dicterios del populismo militarista bolivariano, como Manuel Caballero o Antonio Pasquali, se ridiculizan o ningunean, en caso de ser mencionadas. La pauta inicial la dio el propio Chávez cuando descalificó al caricaturista Pedro León Zapata, o al historiador Elías Pino Iturrieta; tampoco se ahorró descalificaciones contra el peruano Mario Vargas Llosa: ante una pregunta de un periodista sobre si acaso no sabía que era un famoso escritor, Chávez se limitó a desaconsejar su lectura.

Buena parte de la plana mayor de la intelectualidad orgánica actual disfrutó de cargos burocráticos (Conac, ministerios, Pdvsa9 o en la empresa privada o de substanciosas becas u bolsas de trabajo durante la larga e inolvidable hegemonía de las "cúpulas-podridas-del-puntofijismo". Editó libros en Monte- Ávila, expuso en museos nacionales, pudo hacer sus películas y hasta premios recibió. Pero ahora ven como una maldición el que muchos intelectuales -antes meritorios, hoy vendidos al imperio- defiendan los valores democráticos que nos permitieron convivir y producir sin necesidad de exhibir los respectivos carnets políticos; o reclamen un mínimo de tolerancia ya que no ecuanimidad, y al menos acepten el providencialismo carismático sostenido a punta de chequera petrolera, amenaza de "gas del bueno", vulgaridad y demagogia del teniente coronel.

Lo más vergonzoso es la ofuscación política que llega al extremo de sólo reconocer a los suyos: artistas y pensadores que antes recibían el aplauso general, ahora son denostados por resguardar su integridad y no participar en el festín. Basta ver cómo se conforman jurados para otorgar premios nacionales o internacionales: siempre la cosa es entre ellos para escoger uno que no vaya a dar declaraciones inoportunas. Cuando el Ministro de la Cultura quiso congraciarse con su antiguo socio Oscar Tenreiro, otorgándole el Premio Nacional de Arquitectura, a la pregunta del periodista al hoy crítico del régimen si asistiría al acto de premiación, contestó el arquitecto: "Yo voy, agarro mi premio y me cago en Farruco". Otro , en cambio, el medico y cronista José León Tapia , autor de la biografía novelada de Maisanta (un bisabuelo forajido de Chávez), se excusó por razones de edad y salud. El miedo al qué dirán y la premiación endógena.

Otro aspecto de esta conducta perversa de parte de esta izquierda mezquina es que sólo reserva sus elogios para los suyos: es un Hernández d' Jesús desvanecido ante Stefanía Mosca (su propia esposa), o es Luis Brito García babeándose por Laura Antillano. Y el extremo, es "Marciano", alias José Vicente Rangel, reclamándole a los miembros del grupo 2D (integrado por Marcel Granier, Miguel Henrique Otero, pero también por Heinz Sonntag, Antonio Paquali o Rocío San Miguel, entre otros intelectuales) el que conmemoren  con una misa a Miguel Otero Silva como si fuera uno de ellos, olvidando su condición de comunista defensor fervoroso de la Revolución cubana y de furioso anticlerical.

Pensar que en 1997 el Consejo Nacional de la Cultura le organizó una exposición antológica e itinerante en el exterior al pintor Manuel Quintana Castillo, bajo la curaduría del "efímero" crítico Juan Carlos Palenzuela (lo de "efímero" es creación exclusiva del director de la revista oficial Memorias de la Historia, J.A.Calzadilla Arreaza). Quién diría que al cabo de unos años, gracias a Chávez, el mismo pintor estaría aplaudiendo las trastadas y desmanes de Farruco en su Megatorta del arte venezolano II; y que otra revista oficial que no superó el tercer número, Diacrítica, descalificara, mezquinamente, la actividad curatorial y crítica de Palenzuela, sólo por disentir de las políticas culturales oficiales. No le alcanzó la intensa y productiva vida que llevó, para vivir lo que le sucedió a un colega, el curador Miguel  Miguel, a quien se le vetó el ingreso al V Salón Pirelli en el Museo de Arte Contemporáneo como represalia por un artículo demoledor sobre la representación de venezuela en la Bienal de Venecia. O algo peor, la amenaza de muerte por aporrea.com contra el escritor  Israel Centeno a raíz de la publicación de una novela suya con el tema del complot. Como para recordar aquella nefasta anécdota nazi, del militar que se llevaba la mano a la pistola apenas oía la palabra cultura.

El ejemplo de los humoristas es el más patético. Antes todos vivían de criticar al gobierno o a los políticos; hoy unos -como Zapata, Rayma, Weil, Edo Abilio y otros- siguen criticando al gobierno de turno, aunque éste se crea eterno, y el resto se ocupa de burlarse de quienes critican al gobierno, es decir, de medio país.

Antes había revistas culturales de iniciativa privada como Zona Franca, del poeta y ensayista Juan Liscano, donde todos escribían; compitiendo con revistas oficiales como Imagen, en su mejor época dirigida por el poeta crítico y dibujante Juan Calzadilla , donde todos también escribían. En amabas se exigía calidad y pertinencia.

Hoy los intelectuales, si creen en la democracia, escriben en revistas independientes como El Puente, Siglo XXI (ya desaparecida) o periódicos de gran tirada como El Nacional, El Universall; en cambio, si se sienten revolucionarios, escriben en revistas oficiales como A Plena Voz, Todos Adentro o periódicos filochavistas como Vea. En casi todos los medios de prensa privados caraqueños (tanto los ya mencionados, como Ultimas Noticias, El Mundo, Quinto Día, La Razón) aceptan colaboradores contrarios a la línea editorial, algo que no sucede en la contraparte que se ufana de inclusionista.
Más bien, la principal editorial del Estado, MonteÁvila Editores- ahora fundida con la del Ministerio de la Cultura, El Perro y la Rana-, ha devuelto los derechos de autor a un Antonio Pasquali porque -a pesar de ser tan requeridos sus libros sobre comunicación-, no conviene seguir editándolo debido a su posición crítica al régimen. Y si uno revisa en la Librerías del Sur (antes indígenamente llamdas kuaimare, con emblema de la diseñadora Waleska Belisario), la presencia de libros de carácter ideológico de autores desconocidos es sorprendente, reservándose una colección nueva para los grandes ideólogos del régimen : Marta Harnecker, Ernest Dietrich, Mario Sanoja e Iraida Vargas.

Por lo menos la colección Biblioteca Ayacucho se ha mantenido fiel a sus pautas originales de publicar clásicos latinoamericanos, antiguos y modernos, con estudios especialistas y cronologías. Aunque en 2000 cometió el pecadillo de iniciar una colección menor, "Agua y Cauce", con la Antología poética del vicepresidente de la República, Isaías Rodriguez. El juicio ponderado pero valiente de un intelectual, el poeta y ensayista Alfredo Chacón, m libra de emitir un juicio más fuerte. Así escribió el 29 de agosto en su artículo "Ayacucho entre dos aguas": ¿A qué justificación se pudo recurrir, entonces, para editar en una colección de la Biblioteca Ayacucho la antología de un poeta a quien nadie conoce como tal, pero a quien todo el mundo conoce como el segundo hombre en la jerarquía del Estado y el Gobierno? El más elemental sentido de la corrección le hubiera recomendado al poeta empezar por confrontarse con los lectores a través de los recursos editoriales que para eso existen, y al Vicepresidente, declinar la invitación a publicar bajo el sello de la Biblioteca Ayacucho.

La desverguenza ha sido paleada por la no inclusión del prescindible librito en el catálogo oficial de la Biblioteca.  Pero el colmo del exabrupto y la petulancia ha sido la actuación de otro intelectual del régimen, Francisco Sesto Novás, quien, siendo Ministro de Cultura, se hizo publicar en 2006 una compilación de sus garabatos más diez poemitas (Con la cabeza en otra parte) en un volumen de quinientas páginas bajo el sello de El Perro y la Rana , editorial del propio ministerio; no contento con ello convirtió su novelín La clase en un guión para ser filmado en la Villa del Cine y ambientado en el Caracazo, que en 2008 pasó fugaz por nuestras pantallas cual bodrio tardío del realismo  socialista.

La más reciente arremetida neofascista es un artículo de un tal Héctor Seijas, publicado en Ensartaos.com ("Rafael Cadenas: el Doctor Diablo", 2-9-10) a propósito de unas declaraciones del poeta y ensayista, en reclamo del fondo editorial de la Fundación paa la Cultura Urbana que permanece secuestrado por el régimen. Pues bien, el intelectual chavista la emprende con una andanada de descalificativos contra el poeta Cadenas, entre calumniosos e infamantes, y los extiende sin ahorros de términos neofascistas contra el fotógrafo Vasco Szinetar, el acedémico Rafael Arraíz Lucca y el recientemente fallecido arquitecto Willian Niño Araque. No contento con repetir el ruin ataque iniciado por Mario Silva desde su denigrante programa La Hojilla, Seijas incluye entre sus execrados al escritor Federico Vegas y al difunto historiador y crítico de arte Alfredo Boulton.
El lenguaje usado por el susodicho "intelectual" hace mérito de lo aprendido por su maestro, no otro que el mismísimo Presidente de la República. Su lengua de albañal y difamatoria está perlada por expresiones como "bichitos", "malandros agallúos", "caguetas", "malechores", "par de ratones", y a la misma editorial Fundación para la Cultura Urbana no la baja de "guarimba"y "fachada legal de la CIA". No hay ideas, sólo ataques personales. Nada nuevo bajo el sol. Es sólo una versión  pervertida de la maledicencia del finado Argenis Rodríguez.

Confiemos, como dijo una vez el artista Carlos Cruz-Diez, que esta idiotez sea sólo  pasajera y el país recupere la capacidad de distinguir entre posturas políticas y valores artísticos (artes plásticas, cine, música, literatura, teatro) y, sobre todo, se revalorice la tolerancia que permite ver en el otro un disidente y no un traidor. No nos consolemos con que todavía sólo es desprecio, pues puede pasar a mayores y ya será tarde...

26 abr 2011

Meditacion Salsa I

Estos capochos, que creen, que en este país había salsa, yo estaba en un bacilon y fue a ve lo que sucedía y puse a meditar¿que en los años 60 había salsa en caracas? jajajaja.. vamo areinos un poco lector....
Me acordé que en esos años, viviamos todos contra todos, en el sentido, que habían alcablas moviles del ejercito, donde te revisaban hasta lo mas grande.
Esa fue la salsa, que vivió El gran Tito Puente, Tito Rodriguez, y cualquier, bicho de uña que estaba arruinado, pues el Palledium ya cerrado, y demases, esos señores, venían a matar su hambre aquí, y uno creyendose el cuento del palledium, mientras ellos, solo venían a buscar dolares, y como acomodar su hambre.
Saco al ruedo esto, pues existen en venezuela, una pleyade de pendejos, que solo leían caratulas cuando eran en castellano, y por ahí soñaban. Escuche la música que se hizo en nueva york en los 60, y compare con lo que hizo Ray Perez y Perucho torcat, ustedes, creen que ese bodrio podia acabar con cualquier cosa que se realizaba en eese momento, Eso lo que da es pena ajena.
Hasta cuando , ese infantilismo, ese creer que somos el centro del mundo, Los Musicos Venezolanos y su Musica, siempre ha sido relleno.

Por hoy esta bien, la descarga, y no escuche Dimensión Latina, ni OcarD'Leon, ni Billos

21 abr 2011

BILLO..."BALURDO Y GALLEGON"

Esta de nostalgia, me encontre una revista, que no se por que estaba en mis estante, se llama(ba) "Almargen" No44 Febrero 1982. Director:Simó Sáez Mérida.Equipo redactor-editor: Tulio Colmenarez, Domingo Escombra, Alexis Navarro, Italo Silva, Luis Lander. En este adefesio comunista, esta el artículo que ahora paso a exponer....Es decir Billo... Balurdo y Gallegon.

Cuando el maestro Billo's descubrió que el chucu-chucu era negocio (término acuñado por Carlos Ortega) se dedicó a reproducir en serie y en gran escala el ritmo que hoy divierte desde aristócratas hasta tierrúos. Ese compás facilón que es una liga de merengues, porros, cumbias y en general ritmos populares no falla en la conciencia decente de gente que se respete.

Igualmente pasodobles y boleros han sido siquitrillados por el maestro para suministrar la base de la diversión sosa de la venezuela post-gomecista. Billo's (léase su música, no su persona) se ha convertido en el gran elemento vinculante del mediocre gusto musical que ha desarrollado la burguesia y la llamada clase media del país.

Pero no siempre fue así. Habría que recordar los tiempos del ilustre bolerista Rafa Galindo, del negrio Chapuseaux y momentos lúcidos como el paso por la orquesta de Felipe Pirela y en algunas ocasiones el hoy popular José Luis.

Asimismo no se puede negar la inquietante presencia de un guarachero como Cheo García que ha tenido el mérito de identificar duranto mucho tiempo la orquesta a veces mucho más que el propio Billo's.

El maestro comprendió que el era el único que podía establecerse sin competencia en el país, una vez que Los Melódicos quisieron internacionalizarse abusando del porro y terminaro siendo la base de dos orquestas igualitas entre sí: La Inmensa y La Grande, que de inmensas y de grandes no tienen sino el espacio que ocupan y lo vulgares que son.

Lo cierto es que en medio de la salsa, el rock y todo bicho de uña (que me perdone Chalbaud), Billo's siguió trabajando en su mismo nivel, aprovechando que en el país se presentan las mismas ferias, las mismas fiestas patronales y las mismas emisoras siguen transmitiendo las mismas canciones.

De pronto Billo's aparece como un Ray Conninff venezolano, en los grandes salones de hoteles lujosos y en los clubes. Nunca falta una sifrina que haya soñado celebrar sus 15 años con Billo's (como para empavarse toda la vida). También existen esos supuestos conocedores de Bethoveen y Bach pero que lo que hacen es escuchar a Billo's como unos autómatas.

No crea el lector (repetimos) que esta es una descarga contra el maestro Frómeta. El está en su derecho a sacar lo que le parezca apropiado y gran parte del público está en su derecho de gustarle.

El gusto es el gusto. Lo que pasa es que "el criterio" que se ha utilizado para defender este producto musical es una expresión  de barbarismo social ligado con una profunda ignorancia.

Encontramos cosas como: "Billo's es la mejor orquesta del mundo", "al que no le guste Billo's está loco", "ante la estridencia de la salsa, la alternativa es escuchar Billo's", "a mí no me gusta la música popular, exceptuando a Billo's", etc.

Puede que eso no sea culpa del maestro. El con su negocio tiene. Además, ha tratado de justificarse cantándole melodias a Caracas, fuera de su estilo tradicional. Pero el hecho de que se haya formado un criterio fru-fru a su alrededor lo coloca en el centro de la balurdedría musical.

Esto mismo puede pasar con un músico y cantante de excelentes condiciones y de gran escena: Oscar D'León, el cual ya está cerca de ser el Billo's de la Salsa, el choricero por su inclinación al reiterativismo. Ya para muchos también es balurdo y gallegón y es despreciado por los salsomanos, mientras gran público entre gente que "no le gusta la salsa sino Oscar D'león".

Entonces aquí se plantea la propia brecha entre ese criticismo musical mal orientado y el saber al menos ubicar las corrientes que agotan su musicalidad en aras de otros intereses y que se sostienen de la confusión existente en la opinión pública. Suave, nos vidrio. Mervin Rodriguez H.

15 abr 2011

Cerco rojo (y verde)OscarLucien

me llevó a la relectura de un breve capítulo del libro Cerco rojo a la libertad de expresión titulado: "El año que vivimos en peligro (abril 2002)", que comparto con los amables lectores que siguen esta columna.

En la tarde del 11 de abril de 2002 una imponente manifestación cívica que avanza hacia el centro de Caracas con el próposito de expresar su protesta ante el Palacio de Miraflores es atacada a tiros. En medio de la confusa situación generada por los disparos, por la actuación de la Policía Metropolitana, por los grupos oficialistas armados y otros cuerpos de seguridad, por la presunta actuación de francotiradores (tanto del gobierno como la oposición denuncian la presencia de tales asesinos), el presidente de la república impone una cadena de radio y televisión que niega la posibilidad a la ciudadanía de un libre acceso al conocimiento de lo que efectivamente estaba ocurriendo en el centro de Caracas: "He tomado la decisión, cuando falta (sic), según mi reloj, 15 minutos para las 4:00 de la tarde, de convocar esta cadena de radio y televisión para enviar un mensaje a todos los venezolanos...", anuncia el jefe del Estado. Esta providencia del Presidente privó a la ciudadanía del acceso a fuentes diversas y plurales para formarse un criterio cierto de lo que efectivamente estaba ocurriendo en ese momento. Como contrapartirda, los canales privados de televisión deciden partir la pantalla en abierto desacato a la imposición de la "verdad" oficial.

En las horas siguientes, hasta el día 13, se suceden una cantidad de eventos que colocan a los medios, oficiales y privados, en el ojo del huracán del profundo y esencial compromiso con las garantías de libertad de expresión y del derecho a la información de los ciudadanos: constatación de una masacre pública, presunta renuncia del Presidente, gobierno de facto, vuelta al poder del Presidente. Y aunque al pasar del tiempo unos y otros han tímidamente reconocido los errores cometidos en tan críticos momentos, es indudable que no se han  procurado las condiciones adecuadas, las garantías y la serenidad para una evaluación descarnada y sincera que nos permita consolidad esos pilares fundamentales de la vida en democracia: imparcialidad, transparencia y libre acceso a la información.

Las condiciones en las cuales durante esos agitados días los medios de comunicación se privaron de dar información a los venezolanos, por imposibilidad técnica operativa para realizar la cobertura, por la intimidación, por amenazas y agresiones reales, por autocensura, por la sobrevaloración de los riesgos, por sesgo político, constituyen  todavía aspectos de la controversia política actual. ¿Con qué derecho y sobre qué legitimidad el Presidente impuso la mencionada cadena? ¿Quién, con qué legitimidad y con qué derecho autorizó la salida del aire de VTV, canal oficial? ¿Por qué los medios de comunicación privados no informaron adecuadamente sobre las contingencias de la vuelta al poder del presidente Chávez?.

Y aunque en la propia prensa de la época podemos encontrar pistas para el abordaje de tales interrogantes, es insoslayable relanzar el compromiso con los valores esenciales de la democracia: libertad de expresión y derecho a la información.

¿Por qué el reclamo de todos los venezolanos de una auténtica comisión de la verdad, constituida de acuerdo con los parámetros internacionales, independiente ha sido tan obstinadamente desatendida por el gobierno durante estos largo nueve años?

La comisión especial que ahora se saca de la manga la fiscal Ortega Díaz para investigar hechos del 11-A en cuanto a medios se refiere, a contracorriente de experiencias válidas y fructíferas en otros países, no puede ser vista sino como parte del sistemático cerco a la libertad  de expresión y las limitaciones al derecho a la información de los venezolanos que hemos tratado de sistematizar en Cerco rojo a la libertad de expresión.

Una mirada retrospectiva de estos once años de gobierno puede mostrar que estamos ante un plan que se ha ido tejiendo amañadamente hasta el momento en que se anuncia a viva voz la pretensión oficial de la hegemonía comunicacional.

Las abusivas 2.125 cadenas presidenciales que hasta diciembre de 2010 coparon el espectro radioeléctrico con un mensaje único y cerraron virtualmente todos los medios de comunicación son expresión palpable del cerco que denunciamos.

La Emboscada de Chávez

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=757380